martes, 26 de agosto de 2014

Julio Cortázar, cien años del nacimiento de un intelectual comprometido


El denominado Año Cortázar, por cumplirse los 100 años del nacimiento y los 30 de la muerte del escritor argentino, ha estado dominado por publicaciones y proyecciones de películas basadas en su obra literaria.
Innegable que sea así, ya que él es uno de los referentes de las letras hispanas. Pero ha pasado inadvertido el Cortázar militante, el intelectual comprometido con las causas de liberación de los pueblos.
Fue integrante del Tribunal Internacional Bertrand Russell, que juzgó y denunció las violaciones a los derechos humanos de las dictaduras latinoamericanas. Ante las atrocidades y los abusos, declararía: “Me ha tocado descubrir al final de mi camino, la necesidad insustituible de la libre palabra frente al salivazo de la fuerza bruta”.
Aunque nunca se consideró un militante político, asumió como un compromiso personal e intelectual la lucha para servir a la causa de la libertad latinoamericana. Ese compromiso lo hizo apoyar a la Revolución Cubana (1959) y la Sandinista en Nicaragua (1979) y a todos los movimientos de liberación de los países de Centroamérica.
Su apuesta fue por un socialismo humanista. Crítico del capitalismo, al que consideraba un enemigo de América Latina, fue feroz oponente a las soluciones de un comunismo dogmático. Quizás esa postura de libertad y vida le haría decir: “Una revolución que no salve la alegría por debajo o por encima de todos sus valores esenciales, está destinada al fracaso”.

El escritor argentino visitó el Ecuador entre el 20 y el 24 de enero de 1973. En Quito, asistió al lanzamiento de la revista del Frente Cultural Bufanda del Sol. Además, realizó la presentación de su obra, El libro de Manuel, en la que analiza la política latinoamericana. Luego, asistió a la obra teatral La guerra del 41, presentada por el grupo teatral de la Politécnica.
Fue al Penal García Moreno a visitar al escritor Jaime Galarza Zavala, quien estaba detenido por la publicación de su libro El festín del petróleo, en el que denunciaba actos de corrupción en los que estaban implicados personajes de la vida política del país. Se vivían los años del llamado Gobierno Nacionalista y Revolucionario de Guillermo Rodríguez Lara.
Se consideraba a Galarza un preso político. Cortázar escribió una carta solidarizándose con el intelectual ecuatoriano y pidiendo su liberación.
El documento fue suscrito por escritores de la talla de Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Miguel Ángel Asturias. Este acto hizo que la situación de Jaime Galarza cambiara. Producto de ello, lo cambiaron de celda y mejoraron su trato personal.
El acontecimiento lo narra el escritor argentino en una carta enviada a Francisco Urondo y publicada en Liberation en ese año. Concluye así: “Me fui, claro, pero me fui sabiendo que de alguna manera no me iba, y que también Jaime se iba conmigo en esa zona del corazón que está para siempre a salvo de los cercos, las rejas y el odio”.
Cortázar en Frases
Constante lúdica
“El niño nunca ha muerto en mí y creo que en el fondo no muere en ningún poeta ni en ningún escritor. He conservado siempre una capacidad lúdica muy grande”. (Clases de literatura. Berkeley, 1980, 2013).
Nacionalidad
“A mi manera y desde lejos, yo he probado que fui, que soy y que seguiré siendo mucho más argentino que todos los que sacan banderas los días patrios o cantan el himno sin siquiera entender bien sus palabras”. (1981, carta a su madre María Herminia Descotte de Cortázar en Cartas, 2012).
Evolución política
“De la Argentina se alejó un escritor para quien la realidad, como la imaginaba Mallarmé, debía culminar en un libro; en París nació un hombre para quien los libros deberán culminar en la realidad”. (1967, carta a Fernández Retamar en Cartas, 2012).
Literatura y libros
“La verdad es que la literatura con mayúsculas me importa un bledo, lo único interesante es buscarse y a veces encontrarse en ese combate con la palabra que después dará el objeto llamado libro”. (1969, incluido en Papeles inesperados, 2009). (DPA).

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